“El empobrecimiento masivo son las políticas económicas de ajuste, austeridad, sometimiento económico y distribución regresiva de la riqueza”

Fede Bernal

Pobreza y pesada herencia

En 2003, Kirchner recibió no ya una “pesada herencia” sino un país al borde absoluto de la quiebra. Poco más de la mitad de la población en situación de pobreza (54%), cerca de un 20% de desempleo, una economía en ruinas (la deuda externa representaba el 140% del PBI) y con las tasas de homicidios dolosos y hechos delictuosos más altas desde 1991. En el alumno estrella del FMI, los salarios y las jubilaciones sobresalían por ser los más bajos de toda la región, no existían las paritarias y la miserable cobertura de nuestros abuelos y abuelas con suerte arañaba al 50%. La crisis social y económica tendría su correlato en un aparato industrial al borde de la extinción, provincias y regiones agonizantes y un pueblo abatido, empobrecido a extremos inéditos. Es que Kirchner había heredado, no ya décadas de pesada herencia sino casi medio siglo de neoliberalismo. El 1 de febrero de 2003 el diario Clarín ponía en números la catástrofe neoliberal: “El 57,5% de los argentinos, lo que suma 20.815.000 de personas, vive en hogares pobres. Y de ese total, 9.955.000 son indigentes, informó ayer el INDEC. Estas cifras – corresponden a la encuesta de octubre pasado- marcan un nuevo récord ya que superan las de la medición anterior de mayo de 2002 del 53% de pobreza (19,1 millones de personas). Así, entre mayo y octubre pasado, se generaron 1.645.000 nuevos pobres, de los cuales 973.000 son nuevos indigentes. Y eso sucedió a pesar de la ayuda de 150 pesos del Plan Jefes y Jefas de Hogar”. En cuanto a la explicación que daba el articulista leemos: “… la inflación minorista del año pasado perjudicó más a la gente de menos recursos que a los de mayores ingresos. Así, mientras la inflación promedio fue del 41%, entre los hogares más pobres fue del 47,4%. Para las familias más ricas alcanzó el 38,6%”. Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad.

Háblele con la verdad al pueblo, Presidente Macri, porque resulta ya insoportablemente hiriente que repitan exactamente lo que nos llevó al desastre pero lo presenten como una “normalización” para evitar una supuesta irrefrenable debacle. Háblele con la verdad al pueblo, en efecto, y anúnciele además que tales políticas son el comienzo del largo, doloroso y premeditado ciclo del fracaso económico recurrente y progresivo, ciclo vital para la perpetuación en el poder de un grupúsculo de no más de 100 familias de privilegiados y un puñado de corporaciones en detrimento de 42 millones de personas. Y aclárenos finalmente, porque esto es lo más importante, que semejante nivel de sometimiento no lo podrían lograr de otra forma.

Y que no nos confundan con porcentajes supuestamente manipulados por gobiernos o funcionarios anteriores. El empobrecimiento masivo que provocó la gestión neoliberal y que el INDEC ratifica tiene un solo “sinceramiento”, una única variable y una única técnica de medición que debe ser destacada una y otra vez: son las políticas económicas las que enriquecen o empobrecen al pueblo argentino. Y si se toman las mismas políticas de ajuste, austeridad, sometimiento económico y distribución regresiva de la riqueza que nos condujeron al 2001 no habrá otra cosa para el pueblo argentino que más humillación, pobreza, dolor y muerte. Es que esto no es ningún “sinceramiento”. Esto es un nuevo genocidio neoliberal.

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